Thursday, October 30, 2014


. . . un apunte histórico 1928,
   construcción de una República  

BOLETIN DE OBRAS PUBLICAS agosto-septiembre 1928
PROYECTO hace dos meses, realización plena hoy: el nuevo Prado con sus bancos marmóreos, sus farolas monumentales  la magnífica doble hilera de laureles, es un nuevo paso de avance hacia La Habana futura, metrópolis del crucero oceánico, punto de conjunción de las grandes rutas New York - Buenos Aires, Europa – Asia. 

REPUBLICA DE CUBA  | SECRETARIA DE OBRAS PUBLICAS 
BOLETIN DE OBRAS PUBLICAS
VOL. V    HABANA   |   NUM. 3   AGOSTO-SEPTIEMBRE 1928 

Publicado bajo la administración del Honorable Presidente de la Republica General Machado  Morales, siendo Secretario de Obras Publicas el Doctor Carlos Miguel de Céspedes.


. . . un apunte histórico 1929,
   construcción de una República  

BOLETIN DE OBRAS PUBLICAS abril-mayo-junio 1929

Carlos Miguel de Céspedes, sobre el ultimo andamio de la cúpula capitolina, a cien metros sobre el nivel de la cuidad, piensa en el día, inmediato ya, en que, a pesar de todas las opiniones adversas y de los agoreros impotentes, podrá decirle una vez más al Presidente de la Republica: “General Machado, su orden ha sido cumplida, Cuba a tiene su Capitolio.” 
23 de abril de 1929

REPUBLICA DE CUBA  | SECRETARIA DE OBRAS PUBLICAS 
BOLETIN DE OBRAS PUBLICAS
VOL. VI    HABANA   |   NUM. 3   ENERO-MAYO-JUNIO 1929 

Publicado bajo la administración del Honorable Presidente de la Republica General Machado  Morales, siendo Secretario de Obras Publicas el Doctor Carlos Miguel de Céspedes.




. . . un apunte histórico 1929,
   construcción de una República  

FLEITAS CUBA COLLECTION
BOLETIN DE OBRAS PUBLICA  enero 1929
Y el día 31 de enero fue colocada la ultima viga de acero de la ponderosa armazón que sostendrá la estructura de piedra, cemento y mármol de la monumental cúpula capitolina, poderosa afirmación de nuestra capacidad constructiva, remate soberbio del templo consagrado a la Independencia y a la Dignidad nacional de Cuba Libre.

REPUBLICA DE CUBA  | SECRETARIA DE OBRAS PUBLICAS 
BOLETIN DE OBRAS PUBLICAS
VOL. VI    HABANA   |   NUM. 1   ENERO 1929 

Publicado bajo la administración del Honorable Presidente de la Republica General Machado  Morales, siendo Secretario de Obras Publicas el Doctor Carlos Miguel de Céspedes.



Wednesday, October 29, 2014


. . . espacios urbanos,
           construcción de una República

FLOGAR Galiano y San Rafael 1958-1959
De Compras 
por: Ciro Bianchi Ross

En La Habana de mi infancia, no era lo mismo comprar en la calle Galiano que hacerlo en la Calzada de Monte. En las tiendas de Galiano compraban los de mayores posibilidades económicas, reales o supuestas, y las de Monte quedaban para los de menos recursos. En las primeras, la categoría de la zona estaba incluida en el precio del producto y hasta los dependientes de esos establecimientos comerciales eran distintos, con sus camisas de manga larga y la ineludible corbata, mientras que en Monte era común verlos hacer su trabajo en camisa de manga corta, aunque en una y otra calle las vendedoras vestían invariablemente de blanco, en verano, y de negro en invierno. Hablo de dos zonas comerciales bien caracterizadas y no las únicas que tuvo La Habana de ayer y que en buena medida siguen siendo las de hoy. En la de Galiano, tiendas como El Encanto, La Época, La Ópera, Fin de Siglo, La Casa Quintana, Flogar… En Monte, Los Precios Fijos, La Isla, La Nueva Isla… en las que mi familia tenía sendas libretas de crédito que le permitían comprar y pagar después. Monte, por decirlo de alguna manera, era más popular; conservaba en 1958 el «sabroso criollismo» que le vio Jorge Mañach en 1926. Acentuaban ese rasgo los muchos kioscos que se emplazaban en las anchas aceras de frente a la Plaza de la Fraternidad, en los que podía adquirirse desde un pollito teñido de violeta, que por más que se le cuidara moría irremisiblemente a los dos días de adquirido, hasta un cohete para viajar a la Luna… de juguete, por supuesto, o ese artículo que se pasó por alto en el momento oportuno y que acababa comprándose, de prisa y sin miramientos, en cualquier parte. Tiendas, salvo excepciones, relativamente pequeñas, las de Monte, generalmente sin aire acondicionado, pero con unos ventiladores de pie, enormes, siempre de color oscuro, que se obstinaban en espantar el calor y hacer más agradable el ambiente.


WOOLWORTH'S Ten Cent Galiano y San Rafael 1950's

FIEBRE DEL SABADO EN LA NOCHE


El sábado era día de tiendas. Aprovechaba el día la mujer trabajadora y también el ama de casa. No acudían a un solo establecimiento, sino que recorrían todo un rosario de ellos a fin de sopesar la oferta, comparar los precios y decidirse por lo que estimaban mejor. El sábado, de tanto público en las tiendas de Monte no cabía un alfiler; tampoco en las de Galiano. Las mujeres, sin formar cola ni preguntar quién era el último, se pegaban al mostrador y la empleada las atendía, sin que hubiera protesta, por un orden que establecía ella misma.


No todas compraban. Estaba la que lo revolvía todo y se iba con las manos vacías y corría a la tienda de al lado con la esperanza de un mejor precio. Y la que se probaba la ropa más cara para decidirse al final por una blusita de apéame una. Era una clientela marcadamente femenina la de las tiendas; el sábado o cualquier otro día de la semana. La madre, no sin esfuerzo, conseguía arrastrar al hijo, que no cesaba de refunfuñar hasta que le compraban lo que quería o, según las posibilidades, lo que se le pareciera. Raramente a la excursión se sumaba el esposo. Pero este, ya dentro del establecimiento, permanecía distante, ajeno a las vidrieras y a los mostradores, más interesado en atisbar, con mayor o menor discreción, a la esposa ajena que en seguir las peripecias de la propia.

Las tiendas abrían a las ocho de la mañana y cerraban a las 12 para el almuerzo. Como no había comedores obreros, cada empleado comía donde podía o se iba a su casa a hacerlo. Reabrían a las dos de la tarde y cerraban a las seis. La noche anterior al Día de Reyes tiendas y quincallas permanecían abiertas para no perderse al cliente de última hora. Era un día fuerte en la recaudación, como lo eran además el Día de los Padres y el de las Madres; el Día del Médico y el de los Enamorados; celebraciones, algunas de ellas, como la de los Padres, instituidas en La Habana por los mismos comerciantes, que sabían también rebajar los precios de sus mercaderías cuando las circunstancias lo aconsejaban.

A esas rebajas se les llamaba realizaciones y se acometían a plazos fijos en algunos establecimientos. Julio, por ejemplo, era el mes de realización en El Encanto, y La Época la hacía en agosto. Por eso se hablaba de «Don Julio» en El Encanto, y se insistía en que el cliente podía hacer «su agosto» en La Época, mientras que J. Vallés, en la calle San Rafael, se ufanaba de ser «la que más barato vende» y Galiano y San Miguel, gracias a La Ópera, se identificaba como «la esquina del ahorro»… simples slogans de campañas que, si bien beneficiaban al cliente, permitían al tendero deshacerse de mucho de lo que parecía no tener salida, vender un traje de baño en pleno invierno o una pieza de lana en lo más crudo del verano. No faltaban los artículos que se expendían a 99 centavos o en cantidades no redondas. Un centavo era entonces un centavo y el comprador esperaba su vuelto junto al mostrador con una feliz sensación de ahorro, sin contar que precios como esos ayudaban a una eficaz circulación de la moneda nacional.

Aunque las tiendas, a medida que avanzó el siglo XX, fueron haciéndose por departamentos, de manera de procurar que el cliente encontrara en ellas casi todo lo que buscaba, las había también especializadas. Si se trataba de loza y cristalería, lo mejor era El Palacio de Cristal, en Neptuno y Campanario; lámparas, las de Quesada, en Infanta y San Lázaro. Para muebles, Orbay y Cerrato, en Infanta y San Martín. La Casa Quintana era ideal para artículos de regalo. Cuervo y Sobrino, en San Rafael y Águila, eran «los joyeros de confianza». Un hombre despertaba admiración si se vestía en Oscar, la sastrería de la calle San Rafael. En esa misma calle, la joyería de Gastón Bared fue en su tipo uno de los mejores establecimientos de la ciudad. Representaba los relojes Omega, Cartier y Breitting, en tanto que la joyería Riviera, de Galiano, tenía la representación de los relojes Rolex y Patek Phillippe; llevó más de 80 años representando las mismas marcas. La Casa Sánchez, en Reina frente a Galiano, distribuía en exclusiva los colchones Windsor. La Nueva Isla, en Monte y Suárez, remitía gratis a quien se lo solicitara el catálogo de novedades que preparaba dos veces al año.

Los comerciantes de una calle se agrupaban en uniones, y esas uniones se agrupaban a su vez en el Conjunto de Calles y Asociaciones Comerciales. Existían la Unión de Comerciantes de Galiano y San Rafael, la de los de Belascoaín, la de los de Reina y Carlos III, la de los de Diez de Octubre y sus anexos… Estaba la que agrupaba a los de las calles Mercaderes, Inquisidor y San Ignacio, y la de los de la Manzana de Gómez.

Contaban esas uniones con un presidente, un secretario y un asesor legal. Ninguna tenía oficinas, sino que radicaban en el comercio del que le tocaba presidirla. De sus reuniones salían las campañas publicitarias, se coordinaba el adorno de la calle en fechas determinadas y en buena medida se fijaban los precios.


Hola ENCANTO  - Adios FIN DE SIGLO


ALBUM RECUERDO del Centenario de las Calles de Galiano y San Rafel 1936 

EL PULSO DE LA CUIDAD
Decía Mañach en 1926 que Obispo era una calle conservadora y recalcitrante que defendía su viejo prestigio con celo conmovedor, y que San Rafael era arribista y nueva rica, en tanto que Galiano y Belascoaín no acertaban a definirse. Pero en la misma fecha llamó «encantadora» a la esquina de Galiano y San Rafael, y la calificó de «lujosa, perfumada y trémula». Precisó el ensayista: «Vía crucis de los instintos… por donde, a la hora “del cierre”, en que la villa se esponja empapada de crepúsculo, discurre quebradamente el mujerío inefable de San Cristóbal».

Se dice que por las numerosas mujeres que se daban cita en la zona para hacer sus compras y ver las vidrieras y también para que las vieran, grupo que se reforzaba con la entrada y salida de las empleadas de las tiendas, es que ese sitio recibió el nombre de esquina del pecado. Sin embargo, Eduardo Robreño y Renée Méndez Capote aseguraban que con tal nombre bautizó antes el periodista Lozano Casado a la esquina de Galiano y Neptuno. Eso poco importa hoy. Lo que resulta verdaderamente significativo es que Galiano y San Rafael se convirtió en el punto comercial por excelencia de la capital. 

CALLE OBISPO 1940's -1950's 


































Hasta 1915, Obispo y O’Reilly fueron en La Habana la meca del comercio y la moda, como lo eran de las secretarías de despacho (ministerios) la banca y los bufetes de prestigio. En Obispo hallaban asiento la mejor heladería, la dulcería más solicitada, la farmacia más confiable, las librerías más actualizadas. Joyerías de nombre como La Casa de Hierro y el Palais Royal, tiendas como La Villa de París y La Francia, y una sastrería reputada como la del padre de Julio Antonio Mella, se localizaban asimismo en esa calle. Una modista de gran fama, madame Laurent, tenía su taller en O’Reilly. La corsetera madame Monin y sombrereras como madame Souillard y las hermanas Tapié, estaban por excepción en la calle Muralla, como madame Marie Copin, en Compostela. Cuando la gran bailarina rusa Ana Pávlova estuvo en La Habana renovó todo su ajuar con esa célebre modista francesa.

No aceptaban las cubanas de la época, pobres o ricas, las confecciones norteamericanas. La seda venía de Francia, el holán y el nansú, la muselina, el organdí y los casimires, de Francia e Inglaterra. Los encajes llegaban desde Bélgica y de España venía la ropa de cama, de hilo puro. Los buenos zapatos se hacían en Cuba, con pieles importadas, por zapateros cubanos. Todo esto cambia a partir de 1915, cuando la esquina de Galiano y San Rafael empieza a ser lo que fue más tarde. Cinco años después, esa esquina era ya el sitio donde se medía el pulso de la ciudad. 

FIN DE SIGLO  en Navidades San Rafel 1950's 
EL ENCANTO en Navidades Galiano y San Rafel 1950's 
LA EPOCA Galiano 1950's 
En 1877 La Ópera abrió sus puertas en Galiano y San Miguel. Veinte años después lo hizo Fin de Siglo en un pequeño local que creció al ritmo de la gran Habana. En 1927 se inauguraba La Época con solo seis empleados; serían 400 en 1957.
  
LA CASA GRANDE Galiano y San Rafael 1926


La primera tienda de que tenemos noticias que funcionó en el área se llamó El Boulevard y ocupó justo el sitio de la hoy ferretería conocida como Trasval. Este escribidor desconoce cuándo se inauguró, pero sí sabe que sus propietarios la vendieron en 1887. Aprovechando el espacio, los nuevos dueños abrieron allí La Casa Grande, que prestó servicio hasta 1937, cuando vendieron a su vez el local, donde se instaló el Ten Cents, comercio minorista de artículos varios, casi todos importados, que desde 1924 tenía su sede en San Rafael y Amistad. Donde hoy se encuentra Flogar estuvo durante años el café La Isla, famoso por sus exquisitos helados. 

El Encanto se inició en 1888 en Guanabacoa. Pasó después a Compostela y Sol hasta que halló sitio en Galiano y San Rafael y creció desmesuradamente. Cuando el fuego asesino lo destruyó en 1961 era la tienda por departamentos más importante del país. Por cierto, es de El Encanto la chaqueta de cuero que luce Che Guevara en la famosa foto de Korda.  


IR A LA HABANA

Se puede vivir en Santos Suárez, Lawton, Arroyo Apolo, el Cerro o cualquier otro barrio de la ciudad, pero el habanero solo reconoce como La Habana el área de Centro Habana y La Habana Vieja. En los días de mi infancia, ir de tiendas era ir a La Habana.
CALLE HABANARE TIENDAS MIXTA 1940'S 

CALLE NEPTUNO 1950's 


 










http://fleitascubacollection.blogspot.com/2010/09/blog-post.html
http://www.juventudrebelde.cu/columnas/lectura/2010-07-17/de-compras/

Sunday, October 26, 2014


. . . un apunte histórico 1953,
construcción de una República


Fórum del Colegio de Arquitectos
LA PLAZA DE LA REPUBLICA Y 
EL MONUMENTO A MARTI
Capitolio Nacional | La Habana Cuba | 11-13  de mayo del 1953

 © 2014 Carlos Alberto Fleitas CUBA Archive Collection
 © 2014 Carlos Alberto Fleitas CUBA Archive Collection 
Fórum del Colegio de Arquitectos - Salon de los Pasos Perdidos
lA PLAZA DE LA REPUBLICA Y MONUMENTO A MARTI

 © 2014 Carlos Alberto Fleitas CUBA Archive Collection
© 2014 Carlos Alberto Fleitas CUBA Archive Collection
Fórum del Colegio de Arquitectos - Hemisiclo del Senado 
LA PLAZA DE LA REPUBLICA Y MONUMENTO A MARTI

 © 2014 Carlos Alberto Fleitas CUBA Archive Collection
 © 2014 Carlos Alberto Fleitas CUBA Archive Collection
Fórum del Colegio de Arquitectos - Salon de los Pasos Perdidos
LA PLAZA DE LA REPUBLICA Y MONUMENTO A MARTI

E una sesión pública celebrada en el Capitolio Nacional,  ante varios órganos oficiales: Comisión Nacional de Monumentos, Comisión del Centenario de Martí, Comisión Nacional del Monumento Martí , Comisión  del Colegio  Nacional de Arquitectos de Cuba, Comisión  del Colegio Provincial de Arquitectos de La Habana, Comisión  de Planificación del Colegio Nacional de Arquitectos , Comisión  de Planificación del Colegio Provincial de Arquitectos de La Habana, Comisión Auxiliar de Información; en conmemoración al Centenario del Natalicio del Apostol  Jose Martí 1853 – 1953,  el Dr. Carlos Miguel de Céspedes, Ex - Ministro de Obras Publicas 1925 – 1929, bajo el mandato del Gobierno del General Geraldo Machado; expresa un fuerte, serio y sincero mensaje ante las comisiones presentes, todos los órganos oficiales del gobierno de ese año, arquitectos y urbanistas:                                          
                                                 
Los cubanos somos capaces de hacer un capitolio,
los cubanos somos capaces de hacer una carretera central,
los cubanos somos capaces de hacer  ésto y otras maravillas,
pero señores los cubanos no somos capaces de conservar.

Abandonamos la labor que han hecho otros
unas veces por envidia, otras veces por apatía, o lo que sea.

Pero uno  de los grandes defectos de los cubanos,
es que no  sabemos conservar
y más importante que construir es conservar.
Pueblo que no sabe conservar ,
es pueblo que no puede progresar.

Ésta no será una obra de una generación,
porque las obras como ésta, no son para un gobierno ni una generación.

Cada generación debe hacer lo suyo,
pero hacer todo por la misma línea,
porque el progreso tiene mucha analogía con la carrera de relevos,
el que viene atrás, hoy sigue adelante.

Los pueblos que no realizan su labor en esa forma,
esos pueblos nunca adelantarán.

Dr. Carlos Miguel de Céspedes
Ex - Ministro de Obras Publicas 1925 – 1929
Gobierno de la Presidencia del  General Geraldo Machado

Saturday, October 25, 2014



 the  NEW  face  of  HAVANA

Image of Havana courtesy of Tyler Wetherall

Tyler Wetherall explores the changing city streets of Cuba’s capital

Walking down the street in Cuba any day of the week, I see old men playing dominoes on makeshift tables, women hanging their laundry from rickety balconies, children playing in the last rays of the evening sun or couples sat on the seawall along the famous Malécon, sharing a bottle of rum to the tinny beats of an old stereo. The multi-coloured colonial houses, the dusty streets and the rattly old American cars; this is Cuba's classic aesthetic.


Many of these things have not changed for years: the same scenes could have been observed two decades ago. Except that, now, the kids wear imitation Nike trainers and Rihanna sings from a car radio - signs of the capitalist world's unstoppable march though the last western bastion of Socialism.

But something else is happening too. In the glassless windows of tumbledown houses, women have set up sweet shops; in front rooms of family homes where the furniture hasn't changed since the Fifties, they're hosting independent cinema clubs; and in gardens of sprawling houses in the downtown Vedado neighbourhood, they're hiring out their swimming pools for private cocktail parties. And, for the first time in over 50 years, none of these enterprises are illegal.

Ever since President Raul Castro's reform programme of 2010 paved the way for private enterprise - albeit limited enterprise - Cubans with a bit of capital and lots of patience (the process is typically convoluted) have started small businesses, from web design agencies to the home restaurants known as paladares. According to government statistics, since 2009, the number of people working in the private sector has nearly doubled.

While these free-market reforms have wide political and economic ramifications, the visual landscape has begun to change subtly too. Take billboards for example. They were previously for sole use by the state, with the face of Che or Fidel staring stoically down upon you. Now, thanks to the change in law, small adverts compete for attention with these historical giants, touting car washes and pizza by the slice, alongside the socialist slogans.

There was a time your best option for dinner was a grim state-run restaurant, and shops had notoriously empty shelves. Towards the end of the presidency of Raul Castro's elder brother, some paladares were tolerated, as long as they were low-key, with limited covers. These days, a new boutique bar or hip restaurant opens up every week. Often hidden down an unlit street or at the top of a tower block, their twinkling lights and the buzz of people around them are becoming a frequent sight. With the laws regulating travel, internet and mobile phone usage relaxing somewhat, the increased interaction with the international community is clearly influencing Cuban design - take the quirky and contemporary look of Cuban-Swedish restaurant Casa Miglis or the stylish Parisian cool of Le Chansonnier.

But recently there has been a more fundamental change. For many years, only the privileged few could frequent restaurants, malls or cinemas. But the private sector has started to create a new middle class with a little more disposable income, who for the first time can pay $10 for a meal in one of the city's fancy paladares or buy a cocktail in a bar. While fears grow of creating an unbridgeable gap between rich and poor, the emerging generation is growing up in a changing world. As the breathing, beating collective heart of a city, it is perhaps this new generation that will make the biggest difference of all.
© 2014 Paul Smith 

 http://www.paulsmith.co.uk/uk-en/paul-smith-world/opinion/new-face-havana