Saturday, November 15, 2014

La caída del Muro de Berlín y el nacimiento de una nueva era . . .
















nuestro muro no ha caído 
. . . pero no es eterno

Yoani Sánchez | Generacion Y | La Habana Cuba
14 de Noviembre de 2014

Mi vida hasta ese entonces siempre discurrió entre muros. El del malecón, que me separaba de un mundo del que solo había escuchado el horror. El muro de la escuela donde estudiaba cuando Alemania se reunificó. Una larga tapia detrás de la cual se escondían los vendedores ilegales de dulces y golosinas. Casi dos metros de ladrillos superpuestos que algunos colegas saltaban para escapar de unas clases, tan adoctrinadas como aburridas. A eso se le sumaba el muro del silencio y del miedo. En casa, mis padres se llevaban el dedo a los labios, hablaban en voz baja… algo pasaba, pero no me decían.





En noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín. En realidad lo tumbaron, a golpe de mandarria y punta de cincel. La emprendieron contra él, los mismos que semanas atrás parecían obedecer al Partido Comunista y creer en el paraíso del proletariado. La noticia llegó lenta y fragmentada hasta nosotros. El oficialismo cubano trató de distraer la atención y restarle importancia al asunto; pero los detalles se iban colando poco a poco. Ese año terminó mi adolescencia. Tenía sólo catorce años y todo lo que vendría después no me dejó espacio a ingenuidades.

Los berlineses se despertaban con el ruido de los martillos y los cubanos descubríamos que el futuro prometido era pura mentira.



Las máscaras cayeron una a una. Los berlineses se despertaban con el ruido de los martillos y los cubanos descubríamos que el futuro prometido era pura mentira. Mientras Europa del Este se zafaba del largo abrazo del Kremlin, Fidel Castro elevaba los gritos en la tribuna y prometía en nombre de todos que jamás íbamos a claudicar. Pocos tuvieron la lucidez de darse cuenta que aquel delirio político nos condenaría a los años más difíciles que enfrentaron varias generaciones de cubanos. El muro caía allá lejos, mientras otro parapeto se alzaba alrededor nuestro, el de la ceguera ideológica, la irresponsabilidad y el voluntarismo.


Ha pasado un cuarto de siglo. Hoy los alemanes y todo el planeta celebran el final de un absurdo. Sacan balance de lo logrado después de aquel noviembre y gozan de la libertad para quejarse de lo que no ha salido bien. Nosotros, en Cuba, hemos perdido veinticinco años para sumarnos al carro de la historia. Para nuestro país el muro sigue en pie, aunque ahora mismo pocos apuntalen un baluarte erigido más por capricho de un hombre que por decisión de un pueblo.



Nuestro muro no ha caído… pero no es eterno. 


Monday, November 10, 2014


. . . obra del Arq. Manuel R. Guiterrez, 
              construcción de una República


La arquitectura moderna percibida por arquitectos  y urbanistas de la época del movimiento moderno cubano en la década de los años 50 dejo de herencia un legado  legitimo y extenso de amplios números de obras  de un minimalismo en sus formas arquitectónicas todas dentro de una compleja estructura urbana. El Modernismo Habanero descendiente de la arquitectura de una vida social edificante le dio nacimiento, forma y estructura  a uno de las más vanguardistas metrópolis cosmopolitas del mundo durante los mediados del siglo XX.

Obra maestra del modernismo cubano, esta edificación en el antiguo campus universitario de la Universidad Católica de Santo Tomas de Villanueva, fue el primer edificio prefabricado construido en Cuba en el año 1959, obra del arquitecto Manuel R. Gutiérrez, AIA Emeritus Premiado por la AIA Florida - 2005 Test of Time Award y funcionó entonces como Los Talleres y Laboratorios de Ingeniera y Mecánica de La Universidad Católica de Santo Tomas de Villanueva. Hoy funciona como una planta de fabricación de medicamentos, almacenes y el departamento de asignaturas biológicas como Microbiología, Farmacología, etc. y sus laboratorios.

El arquitecto Manuel R. Gutiérrez, AIA Emeritus, nació en Artemisa, La Habana en el 1925 y murió en el año 2006 en exilio, en la ciudad de Miami, Florida. Gutiérrez  fue uno de los principales artífices de La Habana de los años cincuenta. Precursor del modernismo arquitectónico cubano, en el año 2004 fue otorgado el premio AIA Florida - 2004 Test of Time Award - por ser autor de su obra La Residencia Ingelmo - 1954 en el  Nuevo Vedado, La Habana Cuba; en reconocimiento a la vigencia de sus concepciones constructivas.

En 1948, Gutiérrez se graduó de arquitecto en la Universidad de La Habana y luego de ocupar la cátedra de diseño en la Escuela de Arquitectura (1951-1952), pasó a desempeñarse como profesor de la Universidad de Villanueva hasta 1959. La Residencia Ingelmo - 1953 y los Talleres y Laboratorios de Ingeniera y Mecánica de La Universidad Católica de Santo Tomas de Villanueva - 1959, fueron dos de sus grandes obras arquitectónicas bajo la influencia del racionalismo cubano.

"Mi principio siempre fue resolver las necesidades físicas y espirituales mediante verdades constructivas", 

espreso Gutiérrez en el año 2004 al recibir su premio de Test of Time otorgado por el AIA de la Florida.

En  el año 1998, durante el Simposio: La Habana y el patrimonio urbano en el siglo XXI, celebrado en el Instituto de San Carlos, Cayo Hueso, Florida - noviembre 13,14, y 15, 1998 -  el arquitecto junto a otros arquitectos cubanos en el exilio dieron a conocer la Carta de Cayo Hueso, un documento con recomendaciones esenciales para la futura reconstrucción de La Habana, Cuba.

escrito y diseño grafico: Arq. Carlos Alberto Fleitas
fotos: Fleitas Cuba Collection









Wednesday, November 5, 2014



MATANZAS  Nunca  segmentada  ante la cadencia de sus fieles habitantes, es aun dirigida por el cáustico entorno de su soledad  y estancada por su arremolinado presente, justificando una vez más ante su historia, su fiebre de eternizarse en cuerpo y alma. El oriundo que convive en ella recorre sus contornos al igual quien desde tan lejos o cerca la renace en su memoria. Con el mar de zaguán,  Versalles, Matanzas y Pueblo Nuevo se enclaustran en el tejido del verde urdimbre del valle de Yumurí, y son enlazados por sus puentes entre la placidez de su entorno natural y el manto urbano instituido por sus hijos. Heredera  de un matizado talento, hoy “sola como una palma”, la ciudad dormida sigue existiendo como la  Atenas de Cuba.

CARILDA OLIVER LABRA  Hija Eminente de Matanzas, titulo otorgado por el Ayuntamiento de la ciudad en el 1950 y galardón del Primer Premio Nacional de Literatura 1997, es laureado orgullo de Cuba. Su obra se ha envuelto siempre bajo el manto de un mundo que ha estado lleno de exquisitas vivencias, las  cuales han contribuido a más de cinco décadas literarias llenas de alegrías, amores, tristezas y desengaños. Acompañada por una mística personalidad, la beatitud hacia su  poesía le ha otorgado  numerosos premios y reconocimientos nacionales e internacionales. Su obra se enmarca dentro del mismo nivel que él de los numerosos  poetas, artistas, literatos, hombres de ciencias y patriotas que hace más de 100 años enaltecieron en Matanzas la cultura nacional.

CARLOS ALBERTO FLEITAS RODRÍGUEZ Hijo ausente de Matanzas, nos despliega  en esta obra fotográfica, captada al fin del siglo pasado, un enlace íntimo entre  sus mosaicos matanceros y quince décimas compuestas hace cincuenta años. Ellas encuadran con esplendor el reencuentro de dos mañas. Ante el esparcimiento y contraste resplandeciente, ante el ambiente o contorno de un espacio arquitectónico o una vivencia personal, el lente capta para el espectador la comunión de dos generaciones sin condescender al lapso de los años. Son estampas que laten y exhiben la fortaleza y  amenidad del talento oriundo de Matanzas.

© 2004 Carlos Alberto Fleitas
© 2004 Carlos Alberto Fleitas
Parque de la Libertad © 2004 Carlos Alberto Fleitas

Residencia Baquedano © 2004 Carlos Alberto Fleitas

Calle Jovellanos © 2004 Carlos Alberto Fleitas

Puenta La Concordia © 2004 Carlos Alberto Fleitas

Calle Narvaes  © 2004 Carlos Alberto Fleitas

Alturas de Monserrate © 2004 Carlos Alberto Fleitas

Catedral San Carlos Borromeo © 2004 Carlos Alberto Fleitas

Angel Caido © 2004 Carlos Alberto Fleitas

Bahia de Matanzas © 2004 Carlos Alberto Fleitas

Palacio del Junco  © 2004 Carlos Alberto Fleitas

Catedral San Carlos Borromeo  © 2004 Carlos Alberto Fleitas

Calle Narvaes © 2004 Carlos Alberto Fleitas

Parroquia San Pedro Apostol  © 2004 Carlos Alberto Fleitas

Catedral San Carlos Borromeo © 2004 Carlos Alberto Fleitas

Edifio  La Concordia © 2004 Carlos Alberto Fleitas

Residencia Fleitas © 2004 Carlos Alberto Fleitas

Palacio del Junco © 2004 Carlos Alberto Fleitas

". . . pareces solo una palma"  © 2004 Carlos Alberto Fleitas

escrito y diseño grafico: Arq. Carlos Alberto Fleitas
fotos: Fleitas Cuba Collection  © 2014 Carlos Alberto Fleitas 



Saturday, November 1, 2014



LA HABANA CIVIC ARCHITECTURE
URBAN SPACES  1902 - 1958

LA HABANA  ARQUITECTURA CIVICA | ESPACIOS URBANOS  
1902 - 1958

MALECON © 2014 Carlos Alberto Fleitas


MALECON © 2014 Carlos Alberto Fleitas

URBAN FABRIC | TEJIDO  URBANO © 2014 Carlos Alberto Fleitas


HAVANA URBAN SPACES 1902-1958
by: Carlos Alberto Fleitas

With the coming of the Cuban Republic, Havana entered a new century stripped of colonial customs and influenced by the search for a new social order. Over five Republican decades her inhabitants coexisted within the urban fabric, which became ever more monumental. Assisted by four centuries of impressive colonial heritage, the period’s urban explosion was driven by a world view that freed its urban spaces and architecture from eclectic European historicism and moved them toward pragmatic North American modernity. Thanks to new immigration laws, passed following the establishment of the Republic in 1902, the population of the capital went from 250,000 inhabitants in 1900 to half a million in 1930. Even so, urban growth during the twentieth century depended not just on the newly instituted republic, supported by the American occupation of 1899-1902, (a period that brought the construction of transportation and sanitation infrastructure, schools, clubs, hotels, hospitals, as well as new building techniques), but even more on the urban inheritance that had developed from the end of the eighteenth century.

The economic growth of the second half of the eighteenth century, guided by the brief domination of the English, made clear to the criollo inhabitants the restraint that had been imposed by the Spanish crown during the development of the island. During this period domestic financial capital sought new places to invest their earnings from tobacco and sugar. This encouraged the breaking up of country estates which went from being rural to urban, and caused the outer city limits to extend. The inhabitants of Havana began to live with a feeling of modernity during this time, which gave greater shape to the development of urban spaces in the era of General Tacón at the beginning of the nineteenth century. Changes to the urban visage were not limited to the physical expansion of the city, nor to the construction of numerous outstanding buildings, but also included an ambitious assessment program for public spaces. As part of the process of urban compression and expansion, well-off groups within the city began leaving the city centre. As a result the city centre moved from the port to the area that is today occupied by the Paseo del Prado, passing the city walls that were now militarily obsolete and which would begin to be demolished in 1863. This expanding zone, which grew in population during the second half of the nineteenth century, is where a flood of urban innovations were introduced, including gas-powered street lighting (1848), the telegraph (1851-1855), animal-drawn public transport (1862), the Albear aqueduct (1874-1893), telephone service (1881), electric lighting (1890), and the improvement of the transport system thanks to the introduction of the automobile (1898) and the electric tram (1901).

The twentieth century offered those living in the new Republican society progressive economic recovery, along with sustained population growth, which together provided the stimulus for a proliferation of new urban projects. Particularly important were the creation of the Malecón, the rebuilding of the Paseo del Prado, and the competition to design the Plaza Cívica. These projects supported an eclectic and monumental period, guided by the desire for modernization.


LA HABANA ESPACIOS URBANOS 1902 - 1958
Arq.Carlos Alberto Fleitas

Con el advenimiento de la República, La Habana entra en un nuevo siglo, desguarnecida de las usanzas coloniales e influenciada por la búsqueda de un nuevo orden social. En ella, sus habitantes, durante cinco décadas republicanas, conviven dentro de su tejido urbano, éste cada vez más monumental. El estallido urbano de la época, auxiliado por el imponente patrimonio colonial de cuatro siglos, creció animado por una cosmovisión que supo exonerar sus espacios urbanos adjunto a su arquitectura desde un historicismo ecléctico europeo a la modernidad pragmática norteamericana. Gracias a nuevas leyes de inmigración, dictadas tras el asentamiento de la Republica en 1902, la población de la capital pasa de 250.000 habitantes en 1900 a medio millón en 1930. Aún así, este crecimiento urbano dentro del siglo XX, depende no sólo de la nueva instituida república auspiciada por la Intervención Americana de 1899-1902, (época que trajo consigo la construcción de infraestructuras viarias y sanitarias, escuelas, clubes, hoteles, hospitales, y nuevas técnicas de construcción) sino aún más por la herencia urbana trazada desde fines del siglo XVIII.

Es el crecimiento económico de la segunda mitad del siglo XVIII, canalizado por la breve dominación inglesa, la cual expuso ante los habitantes criollos el freno impuesto por la corona española al desarrollo de la isla. Durante este tiempo el capital financiero nacional buscó donde invertir las ganancias extraídas al tabaco y al azúcar, lo cual dio comienzo a la parcelación de fincas que pasaban así de rústicas a urbanas, con lo que la ciudad de extramuros se extendió. Dentro de este proceso de expansión, los habaneros comienzan a vivir un sentimiento de modernidad; el cual plasma con mayor plenitud el desarrollo de los espacios urbanos a principios del siglo XIX, en el período del General Tacón. Los cambios en la imagen urbana no se limitaron a la extensión física de la ciudad y a la construcción de numerosas edificaciones relevantes, sino que incluyeron un ambicioso programa de calificación de los espacios públicos. Como parte del proceso de compactación y de expansión urbana, los sectores acomodados de la ciudad fueron abandonando el centro; de esa manera, el centro fue desplazado desde el Puerto hasta la zona que hoy ocupa el Paseo del Prado, sobrepasando las murallas que eran militarmente obsoletas y comenzarían a demolerse en 1863. Esta zona de ensanche, aumentada en población durante la segunda mitad del siglo XIX, es donde se produce un verdadero aluvión de innovaciones urbanas, como el alumbrado público por gas (1848), el telégrafo (1851-1855), el transporte público de tracción animal (1862), el acueducto de Albear (1874-1893), el servicio telefónico (1881), el alumbrado eléctrico (1890), la mejoría del transporte dada por la introducción del automóvil (1898) y del tranvía eléctrico (1901).

El siglo XX, revela ante los miembros de la nueva sociedad republicana, una progresiva recuperación económica, adyacente a un sostenido crecimiento demográfico, el cual da aliento a la proliferación de nuevos proyectos urbanos. Entre ellos, se destacan la creación del Malecón, la reconstrucción del Paseo del Prado y el concurso de la Plaza Cívica. Éstos sustentan una etapa ecléctica y monumental, auspiciada por el deseo de modernización.


LA REPUBLICA Capitolio Nacional © 2014 Carlos Alberto Fleitas

MALECON Avenida del Puerto © 2014 Carlos Alberto Fleitas

MALECON Avenida del Puerto © 2014 Carlos Alberto Fleitas

MALECON © 2014 Carlos Alberto Fleitas

LONJA DEL COMERCIO  © 2014 Carlos Alberto Fleitas

PARQUE CENTRAL  © 2014 Carlos Alberto Fleitas

PARQUE DE LA FRATERNIDAD © 2014 Carlos Alberto Fleitas

PLAZA DE ALBEAR © 2014 Carlos Alberto Fleitas

PASEO DEL PRADO © 2014 Carlos Alberto Fleitas

PASEO DEL PRADO  Aires Libre © 2014 Carlos Alberto Fleitas

PASEO DEL PRADO © 2014 Carlos Alberto Fleitas

PASEO DEL PRADO  Bronze Detail © 2014 Carlos Alberto Fleitas

PLAZA CIVICA  Monumento Marti © 2014 Carlos Alberto Fleitas

PLAZA CIVICA  Monumento Marti © 2014 Carlos Alberto Fleitas

PLAZA CIVICA  Monumento Marti © 2014 Carlos Alberto Fleitas


MALECON Avenida del Puerto © 2014 Carlos Alberto Fleitas




LA HABANA Civic Architecture 1902-1958 | October 7, 2002 - January 12, 2003

HISTORY MIAMI Museum | This exhibition featured historical material and photographs of the civic architecture of Havana, during Cuba's Republican Period 1902 - 1958. Among the many buildings and public spaces examined where the Capitolio Nacional, the Malecon and the Paseo del Prado.

Collection:
The images where all from the collection of guest curator Carlos Alberto Fleitas, architect, urban designer and photographer. © 2014 Carlos Alberto Fleitas

Sponsors:
HERENCIA CULTURAL CUBANA | SPILLIS CANDELA DMJM | AECOM | T-SQUARE OF MIAMI | HISTORY MIAMI Museum

escrito y diseño grafico: Arq. Carlos Alberto Fleitas
fotos: Fleitas Cuba Collection  © 2014 Carlos Alberto Fleitas